La verdad, paso por este sitio no para hablarles de economia, politica, musica o cultura. No vengo a hablarles de temas puntuales e interesantes como los que se publican normalmente en este tipo de sitios. Quiero compartir algo que para muchos podrá ser muy trivial, pero para quienes amamos el futbol, no lo es tanto.
El miercoles pasado el mundo entero se paralizó para ver a los dos colosos de Europa jugando por el titulo de la UEFA Champions League, los dos mejores equipos del mundo, dos escuelas diferentes, dos formas de jugar, dos formas de ver el futbol, llegaba el dia y todo estaba dispuesto para ver el partido del año.
Yo soy un hincha culé exprofeso, desde muy chico mi viejo me enseñó a apreciar a este gigante del fútbol mundial, empezé viendo jugar al dream team y en los juegos infantiles, me peleaba por ser Stoichkovv o Koeman, para mi eran heroes con armadura azulgrana. Con el tiempo fui empezando a querer al equipo culé, un equipo guerrero, luchador, entregado, pero también mágico, exquisito, artistico. Por eso, el miercoles tenía otra vez una cita con la historia, así como en el 92 contra la Sampdoria, o en el 2006 contra Arsenal con Ronaldinho y su corte, estaba presto para deleitarme con 90 minutos ( quizas más) del mejor futbol del mundo.
No bastaron sino 10 minutos para estar a miles de kilometros de distancia, celebrando como el hincha culé más furibundo el gol de Samuel Etoò, el presagio era el mejor, la fiesta ya empezaba y la sinfonía, era blaugrana. Es obvio que el rival es tan grande y tan poderoso, que cada llegada era una exhalación, un suspiro: "llegó el manchester...que peligro".
Pasaban los minutos, y cada vez me convencia más de quien debía ser el campeon. Al ver jugar al gran Barça, ver el dominio del balón, ese toque hipnótico, sutil, sublime, es una emoción incomparable. Es el motivo, la causa, el fin de todo, tocar un balón, quitarlo, meterlo en el arco contrario, gritar un gol......solo quienes jugamos futbol sabemos que es eso,así nadie lo entienda, hacer un gol es como tener un hijo¡¡¡
Minuto 70 y queria mas goles, queria otro, el de la tranquilidad, y un pase metido con guante blanco, encontró la cabeza del más grande jugador del mundo entero, a pesar de ser tan pequeño, el premio para un Barça de ensueño, de sacrificio, de lucha, de entrega, de futbol, de magia. Entonces cuando reaccioné del golazo de la pulga, el partido ya se terminaba, y me vi solo en mi cuarto con el pecho henchido de emoción , lagrimas en los ojos y un grito que se escuchó desde Bogotá hasta Roma: BARÇA, BARÇA, BAAAAAARÇAAAAA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Solo pido a esta vida que me de la oportunidad de jugar futbol por el resto de mi vida con mis amigos o hasta que el cuerpo aguante, y que me deje seguir viendo al más grande de todos, al equipo que devolvió la magia a un deporte lleno de modelos de revistas y de comerciales. Gano la magia......